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Estos artículos, que no siguen un orden cronológico alguno, sino mas bien irán apareciendo según las apetencias del autor, no pretenden ser tratados de história sino, enseñar o explicar a mi modo de ver las cosas un poco de la épica de los Tercios españoles que sirvió para forjar el gran imperio español, además de reconocer la valía de los llamados descamisados que mantuvieron invicta a España en los campos de batallas durante 160 años.

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sábado, 22 de septiembre de 2012

La Batalla de Bicocca

Francisco I de Francia
Esta batalla esta encuadrada en lo que se conoció como la guerra de los cuatro años, por una parte el Rey Francisco I de Francia y la República Veneciana y de la otra Carlos I de España, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Enrique VIII de Inglaterra y el Papa León X. La causa más importante por la cual se batieron las fuerza en el centro de Europa fue el nombramiento de Carlos I como Emperador, por esta causa el Francés, se veía totalmente rodeado por posesiones de su ancestral enemigo, Francia se ahogaba, y necesitaba una salida a esa situación.

Carlos I de España
El Rey francés aprobecho la invasión de Navarra por parte del Emperador para entablar guerra contra España y vio en el Milanesado (Ducado de Milán) la oportunidad que venia reclamando para abrirse camino hasta el reino de Nápoles y entró a sangre y fuego en la península italiana.

Con un ejercito de 15.000 piqueros suizos el francés se quiso apoderar de la plaza de Bicocca, al mando de Odet de Lautrec, se las prometían felices pues la superioridad numérica era aplastante, enfrente solo se les oponían 4.000 arcabuceros, una compañía de piqueros alemanes  y unas pocas piezas de artillería españolas al mando de Prospero colonna.




































Los arcabuceros españoles de Fernando de Avalos, Marques de Pescara, se atrincheran detrás de un pequeño construido a tal efecto en la cima de una pequeña pendiente, esta pendiente impediría que los piqueros suizos cargaran con toda su rabia contra las fuerzas españolas, permitiendo así a los arcabuceros y a la artillería concentrar el fuego sobre la formación cerrada suiza.
Fernando de Ávalos, Marques de Pescara

Un desastre para las fuerzas francesas pues en los primero embates de la batalla perdieron a casi 3.000 piqueros y 22 capitanes, y a todo esto los españoles sin despeinarse, ni una sola baja en las fuera de los tercios. Los suizos al ver tamaño desastr, comenzaron la retirada desorganizada propiciando así en otra descarga de los arcabuceros 1.000 bajas mas del lado francés.

Desde esa fecha, es de todos conocido que para referirse a algo sencillo, sin esfuerzo, se diga "ESO ES UNA BICOCA"

viernes, 31 de agosto de 2012

¡vete a la Porra!

Sargento Mayor con su Porra

El sargento mayor de cada Tercio dirigía los compases de sus hombres moviendo un gran garrote, una especie de antecedente de la batuta de orquesta que recibía el explícito nombre de porra. 

Cuando una columna en marcha hacía un alto prolongado, el sargento mayor hincaba en el suelo el extremo inferior de su porra distintiva para simbolizar la parada. En su inmediación se establecía rápidamente la guardia, encargada de custodiar los símbolos más preciados del Tercio: la bandera y el carro donde se llevaban (cuando había) los caudales. También quedaban bajo su vigilancia los soldados arrestados, que durante ese descanso debían permanecer sentados en torno a la porra que el sargento había clavado al principio. Eso equivalía por tanto a enviar a alguien a la porra como sinónimo de arrestarle. Esta irónica pero curiosa locución tuvo bastante éxito, por lo que pasó a engrosar la riqueza léxica del español originando el actual y despectivo ¡vete a la porra!


viernes, 17 de agosto de 2012

El Gran Capitán (I)


Don Gonzalo Fernández de Córdoba, gran militar, ejemplo de caballero español, durante mas de treinta años, defendió, hostigó, castigó y venció a todo enemigo que se le cruzó en su camino, todo ello por la gloria de España, de sus Reyes y de su casa.

La de Aguilar era su casa, hijo de Don Pedro Fernández de Aguilar y Elvira de Herrera, fue el segundo de tres hermanos por ello a su hermano Alonso le esperaba la heredar, todo lo que poseía su casa, y a el le quedo el honor de dedicarse a la vida militar, su hermana estaba dedicada a un buen matrimonio, como era preceptivo en la época. Su educación corrió a cargo de el insigne Pedro de Cárcamo en Córdoba, tras la que paso a formar parte del servicio del Infante Don Alfonso, hermano de la futura Isabel I de Castilla, participando en la guerra que sostuvo este contra su hermano Enrique IV Rey legítimo de Castilla. A la muerte de Don Alfonso pasa a formar parte del séquito de Isabel I que acababa de casarse y estaba dispuesta a defender sus derechos dinásticos sobre la corona de Castilla a la que también aspiraba Juana de Castilla apodada "La Beltraneja. Por tanto aquí tenemos a Don Gonzalo tomando partido una vez mas por el aspirante al trono.

Frente a los portugueses en la batalla de Albuera comienza a oirse su nombre, en ese tiempo es nombrado notable en el Cabildo de Córdoba y su hermano Alfonso como regalo de bodas con Isabel de Montemayor le otorga la alcaldía de Santaella, pero fue en la guerra de Granada donde Don Gonzalo se forja un nombre y una reputación intachable, sobresaliendo el asalto a Antequera y el asedio de Tájar (actual Huetor-Tájar, granada), donde demostro sus dotes de mando y el conocimiento y destreza en el manejo de maquinas de asedio.

Se le concedió la dirección de las tropas de asalto reales, y con ellas conquistaría Illora, Montefrio y Loja que fue su espaldarazo definitivo, pues capturó al Rey Nazarí Boabdil y lo llevó ante su Rey Fernado, este como recompensa lo nombró Alcalde de Illora.

En 1492, formó parte de las negociaciones con Boabdil para la entrega de las llaves de Granada, efectuandose esta el día 2 de Enero. Tras este Magno acontecimiento, donde se ponía punto y final a la reconquista, los Reyes Católicos le conceden la encomienda de la Orden de Santiago, el señorio de Órgiba (Granada) y rentas sobre la producción de la seda granadina.

Posteriormente ya vendría la gloria mas absoluta en las guerras de Italia, pero eso ya es otra historia.......





La Espada Ropera


La espada era el arma blanca, recta, larga, de filo y corte que portaban todos los soldados de los Tercios españoles. Flexible y ligera estaba destinada para batirse en duelo, a diferencia de la espada medieval de hoja rígida y pesada de doble filo destinada a cortar brazos y piernas o perforar corazas de placas o anillos. Por esta razón la espada ropera estaba diseñada para servir de estoque y no tenía grandes gavilanes(I) sino una cazoleta o trenza de metal para proteger la mano del soldado.



La espada iba permanentemente colgada del soldado enfundada en una vaina que estaba engarzada en el tahalí, cuando andaban la mano reposaba encima del pomo para equilibrar el peso y que la contera de la vaina no diera en el suelo.

La hoja se fabricaba batiendo a martillo y yunque láminas de acero sobre una larga vara de hierro. El acero le daba corte y flexibilidad y el hierro ductilidad y tenacidad para que no se rompiera. E España se hacían excelentes espadas en Zaragoza, Calatayud, Bilbao, Segovia, pero sobre todo en Toledo, cuyo acero cobró fama mundial.

La Espada de dimensiones considerables de aproximadamente 110 cm. de hoja poco o nada tienen que ver con las que nos presenta el cine en las películas de "mosqueteros" ya que en estas, a un florete de esgrima moderno, mucho mas corto ligero y flexible, se le añade una taza en la empuñadura y así hacer mas fluidas y espectaculares las escenas coreografiadas de  duelos entre espadachines.
Tahalí con la ropera


La ropera en España se llamaba generalmente Tizona,nada que ver con la espada andalusí del Cid Campeador, y su periodo de esplendor fue desde el 1525 al 1675 aproximadamente y fue sustituida progresivamente por el espadín típico del siglo XVIII de origen francés.

Hay tres tipos de guarniciones que debemos considerar: guarniciones de lazo, de concha o de taza, que de forma consecutiva dan una mayor protección de la mano que la empuña.